Alimentándome

Hoy me tomé parte de la tarde libre. Yo los llamo recreos higiénicos. No los necesito para seguir viviendo pero si no los tengo los extraño, me parece que algo me está faltando. Son como un alimento.
Como estaba por la zona de Tribunales comencé mi periplo en Praxis de Arenales donde vi la muestra de Carlos Masoch. Me pareció la muestra de un ilustrador. Buen ilustrador y nada más, después de todo no es fácil trabajar con negros y dejar los demás colores límpios, se nota que tiene técnica y dibujo pero me quedo con las ilustraciones de Brad Holland.
De Praxis iba a pasar por Galería RO, pero estaba muy vago y decidí ir directamente por Santa Fe hasta Suipacha y de ahí hasta Arroyo. Pasé por Galería El Socorro donde está exponiendo Justo G. Errecaborde, muy gauchito. Es un tipo de pintura que me gusta en su aspecto investigativo. Cada cuadro está trabajado al máximo, detalles que hacen a la obra, al paisaje más creíble, son como una sumatoria de detalles precisos. Me recordó a Molina Campos en algunos dibujos de caballos y gauchos, cosa casi ínevitable en este tipo de dibujo, casi como un tributo al gran maestro.
De Arroyo me quedo con Palatina, donde siempre me recibe la Señora o Señorita (que nunca recuerdo cómo se llama) que es tan amable, la que un día me presentó a Alessandro Kokocinski y la que hoy, después de ver una muestra colectiva muy interesante y de la que rescato a Antonia Guzmán con dos acuarelas y un oleo , me preguntó:
-¿Vos sos pintor?
Me di vuelta y no supe qué contestarle. Me quedé balbuceando una respuesta imposible. Porque la verdad es que quisiera sentirme pintor, quisiera poder decirlo sin ningún complejo, sin pudor, sin vergüenza.
También me hizo pensar en el tiempo que hace que no produzco obra, en las ganas que tengo de hacerlo, en las ideas que hace unos meses giran en mi cabeza.
Después ella sola se contestó:
– Más o menos, ¿verdad? Te gustaría.
Y si mujer, me entraste por donde más me podía doler.
Después de ese diálogo, casi un monólogo, caminé con los pensamientos, las emociones, las penas y las ganas como podía hasta Ruth Benzacar (ver post anterior) y de ahí al subte que me depositó tibiamente cerca de casa.
Tengo que hacer algo con todo esto porque puede explotar y quiero que si lo hace, lo haga bien.

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